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Los terremotos, psicología de la crisis y una devastación que nadie quiso ver

Por Jesús Noel Hermoso F.  Publicado en El Pitazo El Estado venezolano está devastado. Lo poco que queda se encuentra secuestrado por los peores hombres y mujeres del país. El doblete sísmico que nos golpeó no hizo más que desnudar la verdad. La muerte institucional no comenzó el 29 de junio de 2026, pero fue en ese sacudón y su honda crisis que se reveló nuestro lado más primitivo como República. La bondad y la maldad se desbordaron y, en ese claroscuro (parafraseando a Gramsci) quedó expuesta la verdadera magnitud de la tragedia. No es algo especulativo. La catástrofe no solo destruyó ciudades y vidas, también alteró la mente colectiva de nuestra sociedad. El cerebro desactivó, como suele suceder en momentos críticos, el “piloto automático”: la amígdala tomó el mando, la supervivencia se impuso y emergieron, con ella, tanto la capacidad de adaptación como las vulnerabilidades más terribles de la especie. Una tragedia de esta magnitud generalmente tiene efectos neurobi...

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