Chavismo pitiyanqui, fase superior de la delincuencia en Venezuela

 


Publicado en Vía Socialista - Argentina 

La capacidad de cripsis del chavismo ha alcanzado un nuevo cénit. Casi nadie vio venir que su nomenclatura se convertiría en un coro de adulantes de Donald Trump. Incluso, las voces postreras de la izquierda mundial, esas que justificaban la “aberración existencial” bajo la idea de que el Rodrigato (régimen de los hermanos Rodríguez) estaba “sometido” a un fuerte amenaza, han cesado progresivamente su verborragia excusatoria. Comienzan tímidamente a “denunciar” el “giro antinacional” del régimen tutelado y acusan su servilismo como una “novedad extravagante” del legado de Chávez que, según ellos, ha sido traicionado. Hasta han protestado en la Plaza Bolívar de la capital de Venezuela y algunas otras ciudades.


Pero este “giro inesperado” no es una novedad inadvertida. Hace cuatro años describimos en un escrito publicado en El Pitazo, la cualidad críptica del chavismo. Advertimos que su naturaleza era contorsionarse (mostrarse) como cualquier cosa con tal de preservar el poder sobre el Estado y la renta nacional. Incluso, en otros textos alertamos que eran capaces de volverse agentes de su peor enemigo. Pocos daban crédito hasta hoy, cuando la realidad ha superado las expectativas.


Pero la cripsis chavista no busca solo la adaptación de su régimen político a circunstancias complejas. Se trata de un grupo delictivo cuya existencia sólo puede entenderse desde el usufructo bestial de la renta del Estado y la riqueza nacional por encima de todo. La naturaleza del chavismo la hemos descrito (link). Los datos revelan el porqué tal disposición natural al entreguismo abyecto y el contorsionismo político. 


La “bonanza” del saqueo


Durante la primera etapa el chavismo recibió, sólo por concepto de petróleo, entre USD $845.000 millones y $970.000 millones (cerca de $0,85 a $0,97 billones en cifras gringas), de acuerdo con datos del Banco Central de Venezuela, la OPEP e informes de firmas como Ecoanalítica y el Instituto Baker. Solo durante la bonanza, entre 2009 y 2014, ingresaron entre $485.000 y $580.000 millones. Pero lo que llegó al pueblo venezolano fue apenas una ilusión.


Para hacernos una idea, el presupuesto de China en 2026 es de cerca de $4.3 billones. La cifra estimada en ingresos exclusivamente petroleros en Venezuela entre 1999 y 2014 (sólo el período de Hugo Rafael) es cercana a un cuarto del presupuesto de una nación de 1.400 millones de habitantes. El presupuesto chino representa un estimado de $3.000 por persona, mientras que el ingreso dilapidado y saqueado por el chavismo de Chávez (1999-2014) representa, por venezolano y respecto a la población total de 2014, cerca de $32.000. 


Pero ese dato es solo superficial. La depredación de la renta no estuvo asociada únicamente al saqueo brutal de recursos. De los datos más fiables y característicos del entreguismo chavista, el del aumentó de la Deuda Externa (DE) es emblemático. El chavismo ancló la soberanía al crédito y la depredación internacional. 


Entre cánticos antiimperialistas de la izquierda mundial, se subastó el futuro de la nación mientras se enriquecía una nueva burguesía, nacida de las entrañas de una bestial depredación. Y mientras barnizaban de “revolución socialista” al saqueo y la devastación, la DE criolla sufrió, principalmente en el periodo de bonanza, un salto exponencial inexplicable. Al son de “Alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina”, nuestra independencia era sometida a la mayor entrega jamás registrada en la República. No importó la verborrea antiimperialista de ayer y hoy. Las cifras desnudan su verdadera naturaleza.


Mientras el ingreso por petróleo rozaba el billón de dólares (millón de millones) y la ampliación del Arco Minero brindaba al régimen nuevos recursos a ser saqueados, entre 1999 y 2026 Venezuela pasó de una DE de $28.000 millones a una en 2026 cuya estimación toca los $187.800 millones (base auditada con mora). El chavismo incrementó en al menos 570% nuestra DE. Para seguir con las comparaciones, cada venezolano debe hoy un promedio de entre $5.239 y $8.382 según las estimaciones que se hagan.


De hecho, cálculos más agudos indican que nuestra DE puede ascender a $240.000 millones. Es la cifra proyectada por la firma asesora financiera Centerview Partners y reportada por el diario Financial Times en junio de 2026. Sólo añaden compromisos comerciales no registrados, expropiaciones e intereses acumulados post-default.


Esto supuso un cambio radical en la estructura financiera del país y tuvo implicaciones enormes sobre la soberanía y la autodeterminación. Mientras los ingresos petroleros nos hacían flotar en la ilusión de un mar de dólares, el chavismo dedicó sus esfuerzos, además del saqueo regular de la riqueza natural, a emisiones masivas de bonos soberanos y de PDVSA, préstamos bilaterales (con China y Rusia principalmente), laudos arbitrales en tribunales internacionales e intereses acumulados.


Después de Chávez, sólo su legado


Muerto Hugo Rafael, el régimen de Nicolás Maduro heredó el mismo sistema de engaño político. Su cualidad críptica permitió que, bajo el antimperialismo retórico (solo contra Estados Unidos), el Fondo Chino, las emisiones de bonos por parte de PDVSA y el Gobierno; y el inicio de reclamos por expropiaciones, la DE se disparara exponencialmente. Pero también se dispararon las contradicciones interimperialistas a niveles virulentos. 


Para EEUU, en medio de una competencia brutal y poco fácil de superar frente a la expansión económica del bloque chino y ruso, el control sobre la inagotable riqueza mineral y geoestratégica de Venezuela, fue clave. Ya existía la base política necesaria para su control: la dictadura más brutal padecida. Sólo se necesitaba una transferencia de “propiedad” del régimen a nuevos amos. Y esto ya es historia reciente, que acá hemos profundizado.  


Era demasiado apetecible para Donald Trump, el último periodo de Maduro. El chavismo exacerbó la entrega del territorio bajo la mirada desesperada de los EEUU. A cambio de respaldo internacional y forzados por la incuestionable ilegitimidad, Maduro, Los Rodríguez y toda la nomenclatura “bolivariana”, profundizaron la cesión de nuestra soberanía. No se limitaron al incremento de la DE y al cumplimiento de sus compromisos. Pero la capacidad de crédito venezolano se vio entorpecida por las sanciones de EEUU, que buscaba desesperadamente poner de nuevo al servicio gringo, la riqueza nacional. 


A cambio de mantenerse en el poder de forma indefinida y vista su cada vez más precaria posibilidad de continuar a la vieja forma, el chavismo abrió paso al reparto discrecional de yacimientos de minerales preciosos, producción petrolera sin restricciones, tierras y otros beneficios a la burguesía depredadora existente, conformada principalmente por empresas y delincuentes criollos y provenientes de países vinculados al imperialismo sino-ruso y, en general, a todo el sistema delictivo mundial cercano al modelo político imperialista del bloque emergente llamado Brics. 


El chavismo pitiyanqui


Pero esto no podía mantenerse en medio de las cada vez más agudas contradicciones entre los imperialistas. Era cuestión de tiempo para que, ante la posibilidad de salir del poder por la fuerza, por fracturas internas o por un levantamiento popular cada vez menos impedido por la oposición, el chavismo se viera en peligro. Y finalmente hizo lo que mejor sabe: adaptarse crípticamente a nuevas circunstancias. 


Así, después del 3 de enero de 2026, tras la captura de Maduro en su propia casa -algo que algunos mejor informados sugieren que fue pactado entre la propia dictadura y los EEUU-, nace el chavismo pitiyanqui, o la fase superior de la dictadura delincuencial que azota Venezuela.


Pero la cripsis chavista se enfrenta a la nueva realidad y las cifras de nuevo dan el puntillazo al antiimperialismo ramplón que se solaza con la retórica hueca de la ideología izquierdista y la pose revolucionaria. Mientras la izquierda se devana los sesos y comienzan a caerse a trozos las justificaciones a la “aberración” actual y la supuesta “traición”, los hermanos Rodríguez, Cabello y sus amigos brindan servicio como los mejores agentes que pueda tener el imperialismo gringo que, por ahora, dirige Trump. 


Una investigación del diario británico Financial Times indica que los ingresos de Venezuela nuevamente se vuelven espuma ilusoria para las mayorías. La riqueza saqueada vuelve a las manos de la dictadura chavista. De acuerdo al medio, los ingresos obtenidos por la venta de petróleo venezolano entre el 3 de enero y finales de julio, superan los US $13.000 millones. Pero algunos denuncian que ahora sí que se lo han robado los gringos. Pero no.


Aunque no existe claridad sobre el destino de los recursos, el diario reporta que, tras la flexibilización parcial de las sanciones y el nuevo esquema de comercialización supervisada por el Gobierno estadounidense, pudiera retornar alrededor del 90% a la administración de la interina Delcy Rodríguez. Los mismos delincuentes vuelven a administrar el nuevo saqueo, ahora bajo la tutela de Trump y con la privacidad de la opacidad imperialista.

Aunque hasta ahora solo existe registro oficial de una transferencia de $300 millones anunciada por la propia dictadura, funcionarios yanquis han señalado otros números, todos sin auditoría ni desglose oficial. Entre tanto, el chavismo intenta precariamente recomponerse, cambia su desgastado traje de “cordero revolucionario” y comienza su nueva etapa como mascota del lobo feroz de Wall Street. Pero también inicia una nueva era de conciencia para las mayorías populares que, pese al dolor de todo lo vivido recién, adquieren la claridad que brinda, con marca de sangre, la implacable realidad. Quizás estemos ante el último disfraz de la estafa chavista y el inicio de una senda de liberación para nuestra amada Venezuela. En el pueblo siempre está la última palabra.

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