¿Qué fue peor: los terremotos o 28 años de chavismo? Vamos a los datos (II)

Publicado en El Pitazo

El entreguismo chavista comenzó en 1999 y esto no es una opinión. Los números son incontrovertibles. El incremento de la Deuda Externa (DE) es un dato clave para cifrar la magnitud de la destrucción nacional y la entrega de la soberanía ejecutada. Pero al cruzar cifras con el ingreso neto de capitales en el mismo periodo, vemos la dimensión del saqueo, la destrucción y la devastación que significó el chavismo para Venezuela. Mucho más que dos terremotos.

El incremento de la DE es clave. Limitó la autonomía fiscal de la República, subordinó las decisiones políticas a acreedores internacionales y forzó la implementación de las duras condiciones macroeconómicas que hoy padecemos. La condicionalidad de los organismos internacionales, la vulnerabilidad ante la presión de los acreedores y la priorización del pago sobre el gasto social, hirieron de muerte a la nación. 

La brecha irracional entre el ingreso de recursos y el incremento de la DE, tomando como cifra solo el ingreso por concepto de precios del petróleo y limitándola al período de Hugo Chávez, compromete en el saqueo directamente al presidente fallecido, por si hay alguna intención de exculparlo. Allí se ve la magnitud de la cesión de soberanía en el período chavista. Vayamos a los números.


Más ricos, más deuda

Chávez llegó al poder en medio de una campaña nacional contra la DE que habían producido los gobiernos adeco-copeyanos. Hasta los académicos más prestigiosos denunciaron que endeudarse por $28.000 millones era un “crimen” contra la República. Aquella lucha contribuyó a la llegada de Chávez al poder. La deuda era principalmente en bonos soberanos y compromisos con organismos multilaterales. Aún representaba un porcentaje manejable del PIB. Sin embargo, ni bien llegó el chavismo al poder, estrenó su primer quinquenio en 2004 con un incremento de la DE en $2.000 millones, lo que llevó nuestra acreencia a $30.000 millones. Era aún manejable.

Sin embargo, el incremento de la DE entre 1999 y 2014, y su versión extendida hasta 2026, refleja un cambio radical en la estructura financiera del país. Mientras los ingresos petroleros nos hacían flotar en un mar de dólares, el Estado chavista dedicaba sus esfuerzos a emisiones masivas de bonos soberanos y de PDVSA, préstamos bilaterales (con China y Rusia principalmente), laudos arbitrales perdidos en tribunales internacionales e intereses acumulados por el impago (default) iniciado a finales de 2017.

Entre 1999 y 2014 (período de “bonanza” de Chávez), los ingresos de Venezuela por concepto exclusivo de exportaciones petroleras se ubicaron entre USD $845.000 millones y $970.000 millones (aproximadamente $0,85 a $0,97 billones en cifras gringas), de acuerdo con datos del Banco Central de Venezuela (BCV), la OPEP e informes de firmas especializadas como Ecoanalítica y el Instituto Baker. Sólo en el período de mayor bonanza, entre 2009 y 2014, ingresaron entre $485.000 y $580.000 millones aproximadamente.

Sin embargo, entre 2004 y 2009, el segundo quinquenio chavista recibió simultáneamente grandes ingresos petroleros y, como algo de locos, casi triplicó el endeudamiento de Venezuela, llevándolo a $81.940 millones. En ese mismo período, la nación recibió cerca de $300.000 millones gracias a un precio barril que alcanzó el pico de $140 p/b. Suficiente para haber pagado la DE íntegramente y tener vuelto de sobra, pese a ser un endeudamiento inexplicable e injustificado. 


Antiimperialismo entreguista

Aquello no era azar. La invasión de las poderosas armas chinas del endeudamiento sistemático a las naciones bajo su órbita política, exacerbó el entreguismo chavista a niveles inauditos, mientras la izquierda mundial coronaba a Chávez como paladín del antimperialismo, la República se hundía en un endeudamiento atroz. Lo que vino después solo fue el resultado.

Muerto Hugo Rafael, el régimen de Nicolás Maduro heredó el mismo sistema de engaño político. Bajo el antimperialismo (solo contra Estados Unidos), el Fondo Chino, las emisiones de bonos por parte de PDVSA y el Gobierno; y el inicio de reclamos por las expropiaciones, la DE venezolana se disparó para 2014 a entre $116.500 y $125.000 millones. La cifra es inexacta producto de la total opacidad en cuentas oficiales y data del Estado. Los estudios de diversas instituciones permiten establecer el parámetro presentado, más cercano a la cifra superior que a la inferior.

De hecho, el período de Maduro se caracterizó por profundizar a niveles jamás pensados la entrega total de la soberanía y el territorio nacional. No solo se trató del incremento de la DE, sino del reparto discrecional de yacimientos de minerales preciosos, producción petrolera, tierras y otros beneficios a una burguesía depredadora, conformada por los países asociados al imperialismo sino-ruso y a todo el sistema delictivo mundial vinculado al modelo político del bloque imperialista emergente llamado Brics. 

Para 2019 el chavismo había logrado la increíble “hazaña” de endeudar a Venezuela por $160.830 millones, al menos cinco veces más la recibida por Chávez en 1999. Esto, sin contar el nivel de destrucción casi total de las fuerzas productivas y la caída abrupta y delirante del PIB. Lo que vino después fue una especie de tobogán acumulativo que llevó abruptamente de la cifra de DE de 2019 a 2026 en alrededor de $30.000 millones más, casi la cifra que había recibido en 1999. Ya para 2024 la DE auditada y estructurada ascendía a $164.432 millones y para 2026 la estimación alcanza los $187.800 millones (base auditada con mora).

El incremento total estimado de la DE venezolana entre 1999 y 2026 es de al menos 571%. No solo implica la entrega total de soberanía económica de la nación, además de soberanía jurídica y el sometimiento político y monetario a los acreedores. En términos per cápita, el compromiso de DE por habitante pasó de cerca de $1.170 en 1999 a superar los $5.780 en la actualidad, por cada hijo nacido, incluyendo la población migrante que huyó del desastre en el transcurso. 

El chavismo fue mucho más devastador que los recientes sismos, cuya recuperación total se estima entre $12.000 millones y $50.000 millones según cifras preliminares de instituciones y economistas. La desaparición de ingresos que superan los $970.000 millones y el incremento en casi 6 veces la DE, dejan pálida la riqueza que perdimos en dos terremotos.

Comentarios

Entradas populares